viernes, 4 de septiembre de 2009

B151.1 MI 06 Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas

unesdoc.unesco.org/images/0012/001246/124654S.pdf

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA
CURSO: B109 INTRODUCCIÓN A LA BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIAS AFINES
DOCENTE: LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ
SEGUNDO SEMESTRE 2009

MÓDULO INSTRUCCIONAL No.8
De la bibliografía a la documentación

1. OBJETIVOS

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:
• Explica apropiadamente las aportaciones de Otlet a la Bibliotecología actual.
• Establece las características principales de la Documentación

2. CONTENIDO

APORTACIONES DE PAUL OTLET A LA BIBLIOTECOLOGÍA ACTUAL
Hilda Lelis García y Celia Mireles Cárdenas
27 de agosto de 2008

PAUL OTLET
1868-1944

INTRODUCCIÓN

Resumir la obra de un personaje tan prolífico como lo fue Paul Otlet no es algo sencillo, por lo que este trabajo es apenas un esbozo de algunas de sus principales labores realizadas en el mundo del libro y de la documentación. Sus trabajos e ideas a favor de la divulgación de la ciencia no pueden apartarse de sus contribuciones a favor de la paz mundial, y al crecimiento del intelecto humano para el desarrollo de la humanidad, mediante labores de cooperación en todos los niveles sociales.

DATOS BIOGRÁFICOS

Paul Marie Ghislain Otlet nace en Bruselas, Bélgica, el 23 de agosto de 1868. Estudió en las universidades de Lovaina, París y Bruselas, graduándose como abogado en 1890. Siguió las corrientes positivista e internacionalista. Fue hijo de un importante empresario en el ámbito de la minería, construcciones de ferrocarril, tranvías e inmuebles. A la muerte de su padre, Otlet se hizo cargo del negocio familiar, lo cual estaba muy lejos de ser su vocación, ya que siempre se mostró inclinado por la bibliografía.

El trabajo de Otlet estuvo ligado a Henri Lafontaine, a quien conoció en 1891 en el seno de la Sociedad de Estudios Sociales y Políticos de Bruselas. Otlet y Lafontaine tuvieron una visión internacionalista en sus trabajos, por lo que organizaron y participaron en numerosos congresos a lo largo de sus vidas, así como en la fundación de diversos institutos, todos ellos con la idea de promover la cooperación internacional como una vía para el progreso de la humanidad.

Otlet recopiló sus ideas en dos obras: Traité de Documentation: le livre sur le livre (1934), líneas generales y principios sobre la bibliografía y la documentación, y Monde: essai d´universalisme (1935), tópicos sobre cooperación internacional.

En sus trabajos, Otlet siempre tuvo en mente un problema central de la sociedad: cómo hacer que el conocimiento registrado estuviera disponible para quien lo necesitara y con ello contribuir al enriquecimiento intelectual de la humanidad. Muere el 10 de diciembre de 1944.

Henri Marie La Fontaine nació el 22 de abril de 1854 en Bruselas, Bélgica. Abogado de reconocido prestigio, bibliógrafo, internacionalista; ganó el Premio Nobel de la Paz en 1913. Su principal actividad estuvo enfocada al campo legal internacional. Fallece el 14 de mayo de 1943.

CONTEXTO E INFLUENCIA

Paul Otlet vivió años en los cuales el conocimiento humano produjo grandes inventos en todos los campos; fue también un periodo de intensos acontecimientos políticos y sociales, todo ello lo refleja Otlet en sus escritos y obras, adelantándose en muchas ocasiones al futuro no sólo de la bibliografía, sino del desarrollo de las tecnologías, por lo que se le considera un visionario de la documentación.

En cuanto a sus influencias, Otlet cita en sus obras a estudiosos de la bibliografía y del libro, pero también a inventores (Morse, Edison, Lumiére, Braille), filósofos (Freud, Nietzche), sociólogos (Durkheim, Russell), matemáticos (Einstein, Lemaitre) y escritores (H. G. Wells).

En el campo científico, las ideas evolucionistas de Charles Darwin, así como el positivismo representado por Augusto Comte, fijaron en Otlet la idea de dotar a las ciencias sociales de una clasificación y tratamiento científico, igual que el de las ciencias naturales.

Su contexto se caracterizó por los inventos y el progreso técnico y laboral de la industria; así surgen: la máquina de escribir, el fonógrafo, la fotografía, la caja registradora, el teléfono, las máquinas de monedas, la radio, el altavoz, la impresión en offset, el cine, la televisión, el bolígrafo y, en 1944, año de la muerte de Otlet, empieza a funcionar el primer ordenador digital de alto rendimiento en la Universidad de Harvard.

En la economía, Inglaterra se encontraba estancada mientras que Francia, Alemania y particularmente Estados Unidos junto con Japón, tuvieron un importante desarrollo. La nueva fuente de energía era la electricidad, las comunicaciones iban a la vanguardia y el mundo había adoptado el patrón oro para sus transacciones.

Finalmente, los acontecimientos políticos más significativos de la época fueron: la primera y segunda guerras mundiales (1914-1918; 1939-1945), hechos que modificaron la sociedad y geografía europea. Fue significativa también la Revolución Rusa (1917), pues al fin de tales eventos Europa se encontraba pobre, con grandes pérdidas humanas, agitación social, caos financiero e inflación. En Alemania surge el Partido Obrero Alemán, uno de cuyos miembros era Adolfo Hitler. Hacia 1930 inicia la Guerra Civil Española y deja lugar al general Francisco Franco, quien ocupó la jefatura del Estado español hasta 1975.

LA OBRA DE PAUL OTLET

INSTITUTO INTERNACIONAL DE BIBLIOGRAFÍA

Paul Otlet y Henri La Fontaine fundaron, en 1893, el Instituto Internacional de Bibliografía Sociológica, al que denominaron posteriormente Oficina Internacional de Bibliografía y, dos años más tarde, el 12 de septiembre de 1895, el Instituto Internacional de Bibliografía (IIB), como resultado de la Conferencia Internacional de Bibliografía. El IIB tenía como propósito organizar las diferentes fuentes de investigación científica con la elaboración del Repertorio Bibliográfico Universal (RBU), organizado conforme a la Clasificación Decimal de Dewey (CCD), y promover la cooperación internacional en todos los países. Su influencia inclusive llegó a México con la creación del Instituto de Investigaciones Bibliográfícas, que adaptó el Sistema de Clasificación Universal, propuesto por dicho Instituto.

El organismo siguió funcionando con su sede en Bruselas hasta 1929, año en que se traslada a La Haya, Holanda. En 1931 modifica su nombre y se convierte en el Instituto Internacional de Documentación (IID) y en 1938 se le nombra Federación Internacional de Documentación (FID). En 1986, año muy posterior a la muerte del belga, se denominaría Federación Internacional de Información y Documentación (FIID).

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO UNIVERSAL

La creación del Repertorio Bibliográfico Universal (RBU) fue uno de los compromisos adquiridos por el IIB. El RBU se concibió como un catálogo muy amplio para registrar y clasificar toda la producción intelectual del mundo, en el cual deberían estar registradas todas las obras, todos los escritores, todas las épocas, todos los países, todas las formas, todas las materias del saber humano1. El RBU fue la suma de las bibliografías particulares, tanto nacionales como internacionales.

Para mantenerse vigente, el RBU requería de la cooperación de varias partes: autores, asociaciones y grupos científicos, los cuales enviarían la lista de sus escritos; las bibliotecas, creación de sus catálogos con copias; los editores, con sus catálogo de publicaciones; etc. Las bibliotecas nacionales de cada país deberían encargarse de catalogar las obras de su país y las asociaciones internacionales serían responsables de las publicaciones en su especialidad.

Los registros para el RBU se hacían sobre las fichas universales y estaban divididos por autores y materias. Con él se podían consultar las obras en el mismo sitio o podían recibirse extractos por correspondencia (fotocopia, fotografías, etc.), gracias a los nuevos inventos en la materia. Para el 1 de abril de 1934 el RBU sumaba 15 millones 646 mil 346 fichas; había respondido 27 mil peticiones de información y editado 142 publicaciones. El RBU pretendía constituirse como el catálogo de la biblioteca mundial ideal, formado por un ejemplar de cada edición de los libros existentes en todas las bibliotecas del mundo.

LA CLASIFICACIÓN DECIMAL UNIVERSAL

Para los trabajos del RBU Otlet defendió el uso de la ficha de 7.5 x 12.5 cm., pues facilitaba intercalar nuevos registros; pero también reconoció el potencial de la Clasificación Decimal de Dewey para la organización temática de un catálogo universal de publicaciones.

En 1895, Otlet establece contacto con Melvil Dewey y le solicita autorización para traducir y utilizar su sistema de clasificación, así inicia una larga relación epistolar que continuó incluso con el hijo de Dewey buscando promover el uso de un único sistema en la clasificación a nivel mundial. Sin embargo, fueron surgiendo divergencias en el uso del sistema de Dewey, lo que condujo al desarrollo y constitución formal de la Clasificación Decimal Universal (CDU), sistema numérico para la clasificación y recuperación de información.

La primera publicación de la CDU apareció en francés en 1899 bajo el título Manual del Repertorio Bibliográfico Universal. La segunda edición apareció entre los años 1927-33, ya titulada como Clasificación Decimal Universal. Este sistema organiza las distintas áreas del conocimiento en 10 categorías, del 0 al 9, y éstas a su vez pueden subdividirse en 10 subcategorías, y así sucesivamente. Emplea la notación decimal y una serie de signos que sirven de conexión entre estos números (de adición, extensión, relación y síntesis). La principal diferencia entre la CDD y la CDU radica en que esta última permite un mayor grado de especificidad en la clasificación, de modo que es posible clasificar incluso el artículo de una revista.

EL TRATADO DE DOCUMENTACIÓN

Paul Otlet es conocido en la historia de la bibliotecología como el padre de la Documentación, pues fue él junto con Henri La Fontaine, quienes dieron los primeros pasos para institucionalizar y organizar la actividad documental en el mundo.

Otlet estaba convencido de que la única forma de controlar y manejar las publicaciones, que crecían de manera vertiginosa, era con la evolución de la “vieja biblioteconomía” a una ciencia nueva, la bibliología y, dentro de ella, la documentación.

En 1934 Otlet publica el Tratado de documentación, al que se considera el primer libro escrito en la materia y la base para fundamentar la concepción científica de la Documentación; en él describe el recorrido que debe hacer el documento: elaboración intelectual (redacción, composición); elaboración material (impresión, reproducción); descripción (catalogación, bibliografía y otros estudios); crítica (juicios sobre el libro); distribución y circulación (edición, librería, transporte, intercambio, depósito legal); conservación; utilización (lectura, creación de nuevos libros, asimilación de otros) y destrucción (enfermedad, accidente, muerte del libro).

En esta obra Otlet habla del libro y del documento pues, atento al desarrollo de su tiempo, infiere que el libro ya no sería el único contenedor de información y considera a los nuevos tipos de materiales que iban surgiendo: fotografías, diapositivas, fotocopias, películas de cine, programas de radio. Comenta entonces que el libro debía dejar paso a un concepto más amplio y universal, el documento.

DE LA BIBLIOGRAFÍA A LA DOCUMENTACIÓN

Una de las teorías de Paul Otlet es que cualquier ciencia pasa por tres estadíos: el estático, el dinámico y el genético o evolutivo. Como ciencia que es, lo mismo ocurrió con la biblioteconomía, que había permanecido mucho tiempo estática y debía entonces evolucionar. Este cambio ocurrió en tres tiempos:

1. De la biblioteconomía o primera época. Centrada en la recolección y catalogación de libros.
2. De la bibliografía o segunda época. Se vuelve necesario ampliar el concepto de libro y sustituirlo por
el de documento; la disciplina se vuelve autónoma con respecto a la biblioteconomía.
3. De la documentología o tercera época.

El interés principal de Otlet fue organizar y hacer accesible el conocimiento, por ello estaba convencido que las tareas de la biblioteca debían tener un carácter social. Para él los fines de la documentación debían ser:

- Analizar, ordenar y sintetizar los datos del documento.
- Elaborar formas documentarias que reflejen el pensamiento científico o práctico.
- Hacer progresar el conocimiento y las informaciones prácticas.
- Provocar invenciones que generen transformaciones profundas que equivalgan a verdaderas revoluciones.


Asimismo, dividió a la documentación o documentología (en su Tratado..., emplea los dos términos) de la siguiente forma:

- Documentología informativa. Aplicación a la documentación de la noticia y de su circulación en la sociedad.
- Documentología instructiva. Aplicación a los distintos tipos de gestión.
- Documentología pedagógica. Aplicación a la enseñanza.
- Documentología instructiva. Aplicación a los distintos tipos de gestión.

INFLUENCIA DE LA OBRA DE OTLET

Los estudios de Paul Otlet fueron la base de lo que hoy se conoce en Estados Unidos como Ciencias de la Información y en Europa como Informática, por sus conceptos y el énfasis que hace en la importancia del análisis y síntesis de los documentos para su recuperación, que en la última parte de sus escritos lo llevó a utilizar el término “codificación” como el siguiente paso de la documentación.

Por otro lado, su influencia ha sido muy marcada en España, donde luego del periodo del franquismo, alrededor de 1975, se “redescubre” al científico y se adaptan los principios de la Documentación para el establecimiento de varias de sus carreras, llegando a tener más importancia que la bibliotecología.

APORTACIONES

La obra de Paul Otlet es tan vasta que sus aportaciones pueden dividirse en dos rubros:



Aportaciones a la Bibliotecología:

1. Establece las bases de la documentación y la bibliología.
2. Promueve el uso de la CDD, y posteriormente la base para la CDU.
3. Fomenta la realización de estadísticas en el campo bibliotecario (bibliometría).
4. Propone las bases para el desarrollo de bases de datos y redes de información.
5. Sustituye al “libro” por el “documento”.
6. Promueve la cooperación bibliográfica internacional, para lograr una normalización y control
en las clasificaciones que permitiera la recuperación e intercambio de información de
cualquier país, en cualquier momento.
7. Promueve la indización documental, a través de la síntesis y análisis.

Aportaciones sociales

1. Desarrolla una concepción mundial de la humanidad y del conocimiento.

Entre 1927 y 1930, luego de la primera guerra mundial y en el marco del desorden producido, Otlet señalaba la necesidad de una organización de relaciones internacionales. Pensaba en una nueva civilización con base universal, que abarcara el conjunto de las naciones (en ese entonces 2 mil millones de habitantes). Entre las fuerzas que contribuirían a implantar el orden estaban el libro y el documento.

Este nuevo orden abarcaría los rubros de salud, economía, sociedad, política, espiritualidad y pensamiento intelectual, e iría gradualmente de lo continental a lo nacional, regional y local. Si Marshall McLuhan acuñó su término “aldea global” en La Galaxia Gutemberg (1962), Paul Otlet anticipaba la instauración de la “ciudad mundial” desde antes de 1934. Según él, debía tratarse de un instrumento de cooperación internacional en todos los campos. “Un gran mercado, una gran bolsa” de asuntos de todo tipo, central de informaciones y de enseñanza. Cada instituto y cada concepto tendrían su “pabellón” allí. A la ciudad mundial la concibió como un gran libro, de ahí que afirmara: “De la ficha a la ciudad mundial”2. Esta ciudad mundial sería ejemplo y sede de todos los pueblos.

2. Contribuye al orden mundial.

Además de lo anterior, no debe olvidarse la fuerte influencia de Otlet en la formación de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Cuando en 1927 publicó en Ginebra la Carta de la Sociedad de Naciones, estaba colocando el embrión de la ONU. Colaboró también en la planificación de la moneda internacional y en la estandarización de pesos y medidas.

3. Prevé la aparición de las nuevas tecnologías.

La atenta observación de los hechos que a su alrededor sucedían, permitió al belga extrapolar la tecnología de su tiempo y proponer una visión revolucionaria de una tecnología sofisticada que pudiera manejar el acceso al conocimiento de forma más rápida y universal. Asimismo, advirtió que las tecnologías terminarían por ser un apoyo a la enseñanza.

En 1944 se pone en funcionamiento el primer ordenador digital de alto rendimiento, pero desde antes Paul Otlet anticipaba el procesamiento de los textos por computadora, así empleaba términos que hoy son de gran uso, como hiperdocumentación, hipertexto, metabibliografía, y en sus anticipaciones sobre el futuro del libro se puede intuir su alusión al Internet, además de la red de bibliotecas universales.


CONCLUSIONES

Paul Otlet concibe al documento como el instrumento para lograr el aumento del intelecto humano y con ello llevar a un mejor nivel de convivencia en la sociedad. Es por ello que su preocupación por hacer accesible el conocimiento plasmado en los documentos a la mayor parte de la población, lo encaminara a vislumbrar la importancia de la codificación documental a través del análisis y síntesis de los documentos, así como la utilización de las tecnologías para apoyar estas labores. Su aportación en muchos casos todavía no es totalmente valorada, sin embargo, sus ideas siguen generando polémica, asombro y continúan tan vigentes como cuando las formuló.
NOTAS

1. RAYWARD, W. Boyd, El universo de la información, P. 145
2. OTLET, Paul. El tratado de documentación. El libro sobre el libro: teoría y práctica. P. 425

BIBLIOGRAFÍA

OTLET, Paul. El tratado de documentación: El libro sobre el libro: teoría y práctica. Traductor Ma. Dolores Ayuso García. Murcia, España: Universidad de Murcia, 1996.

GARRIDO Arilla, Ma. Rosa, Teoría e historia de la catalogación de documentos, Síntesis, Madrid, 1996, 190 pp. (Bibliotecología y documentación). P. 17-19.

LÓPEZ Yepes, José y Ros García, Juan, ¿Qué es Documentación? Teoría e historia del concepto en España. Síntesis, Madrid, 1993, 157 p. PP. 21-23 y 75-82.

PINTO Molina, María, Análisis documental: Fundamentos y procedimientos. 2ª ed., Eudema, España, 1993, 270 p. PP. 24-26, 38.

RAYWARD, W. Boyd, El universo de la información, Trad. Pilar Arnau Rived, Mundarnau, Madrid, 1996, 573 p.

ZURITA Sánchez, Juan Manuel. El paradigma Otetiano en la organización y difusión del conocimiento científico. En Memorias de las XXX Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía (5,6 y 7 de mayo de 1999, Morelia, Michoacán). México: AMBAC, 2000.

3. ACTIVIDADES

Para el 8 de septiembre

- Hacer conocimiento la información del Módulo.
- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.
- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.

Para el 10 de septiembre

- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.
- Elaborar un cuestionario con los textos subrayados, un glosario con 207 palabras y un resumen indicativo.

NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elaborar la egrafía del artículo

B151.1 MI 06 Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas 2001

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA
B151.1 BIBLIOTECA Y SOCIEDAD
SEGUNDO SEMESTRE 2009
LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ

MÓDULO INSTRUCCIONAL No. 6
Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas 2001

1. OBJETIVOS:

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:

• Conoce el establecimiento de los fondos para BP.
• Conoce el recurso humano como parte vital en el funcionamiento de la BP.
• Conoce los elementos esenciales de la gestión de la BP.
• Conoce cómo se redacta una carta del usuario del servicio de bibliotecas
• Conoce las Normas de construcción de bibliotecas en Canadá y España

2. CONTENIDO

Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas 2001
28 de agosto de 2009

3. ACTIVIDADES

Para el 10 de septiembre
- Hacer conocimiento la información del Módulo.
- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.
- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.
-
Para el 11 de septiembre
- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.
- Elaborar un resumen de los capítulos del cuatro al seis y de los Apéndices 3 y 4.

NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elabore la bibliografía del documento.

sábado, 29 de agosto de 2009

B109 MI 07 Bibliografía en Guatemala

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA
B109 INTRODUCCIÓN A LA BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIAS AFINES
SEGUNDO SEMESTRE 2009
LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ

MÓDULO INSTRUCCIONAL No.7
Bibliografía en Guatemala
(Vela, David. Presidente del Comité Ejecutivo)


OBJETIVOS:

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:

1. Conoce la historia de la Bibliografía en Guatemala
2. Menciona a los bibliógrafos destacados de la época
Bibliografía Nacional de Guatemala, Breve historia (Tricentenario de la introducción de la Imprenta en Centroamérica)
Por acuerdo presidencial, emitido en Consejo de Ministros a 19 de enero de 1960, se declaró el "año del Tricentenario de la Imprenta en “Centro América", comisionando al Ministerio de Gobernación elaborar un programa, de carácter centro americanista, "digno del acontecimiento que se conmemora y que, al mismo tiempo, constituya un homenaje de la Patria hacia los grandes hombres de nuestra historia que hicieron de la imprenta un timbre permanente de honor nacional, dignificación y adelanto".

Un mes más tarde, el Ministerio de Gobernación nombró un Comité Central en Guatemala, formado por representantes de instituciones y aso­ciaciones culturales y de intelectuales distinguidos, acordando que en la misma forma se constituirían en los demás países de Centro América los comités correspondientes, debiendo integrarse "las comisiones que se en­cargarán de elaborar el programa de festejos y de llevar a la práctica los actos que se acuerden para el Tricentenario de la Imprenta en Centro América". Del seno del Comité Central surgió por elección el Comité Ejecutivo, a saber: David Vela, presidente; J. Joaquín Pardo, secretario; Rigoberto Bran Azmitia, tesorero; A. Jesús Benavente v. de Roldan, Nicolás Reyes Ovalle y León Bilak, vocales.

Recordamos con satisfacción la solidaridad y cooperación de todos los sectores sociales y el interés del público por dichos festejos, inclu­yendo la colocación de placas conmemorativas en todas las casas donde funcionaron las imprentas en la época colonial, exaltando en cada sitio a los pioneros del arte tipográfico y de la actividad editorial en Centro América, y participando los obreros de las actuales imprentas en una simbólica carrera de postas que condujo por las calles de Antigua y de la capital, pasando por Mixco y recorriendo la carretera de Sacatepéquez, la "llama del pensamiento", como una luz que ilumina la tra­dición cultural de la gran nación istmeña.

Se adquirió, para la Nación, la parte seccionada antes de la casa en que estuvo la primera imprenta de Joseph de Pineda Ibarra, en la plaza mayor de Antigua, la cual devino en propiedad particular y fue recuperada para completar algún día la restauración de ese noble edificio, donde a la fecha se halla instalado el Museo del Libro Antiguo, celosamente guardado y constantemente enriquecido por la generosidad de los guatemaltecos y de varios contribuyentes extranjeros. Un semi­nario centroamericano, varias mesas redondas y diversos programas de difusión cultural se realizaron con buen éxito también.

Sin embargo, la iniciativa principal y el trabajo en que iba a con­centrar su esfuerzo el Comité Central y su gestión el Comité Ejecutivo, fue la formación y edición de la Bibliografía Guatemalteca, comprensiva de todos los impresos nacionales, de 1660 a 1960, que representan o denotan la ancha tradición intelectual del país, el desarrollo de nuestras artes gráficas y el empeño de autores y editores a lo largo de tres siglos; quizá el mejor homenaje que podía rendírseles y sin duda cons­tructiva forma de celebrar esa gran efemérides cultural.

La bibliografía tiene fecunda tradición en Guatemala; el puntual atisbo, 1690 de nuestro primer historiador, don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, quien enumera y transcribe parcialmente los manus­critos indígenas, y manifiesta extraordinaria erudición en las citas de sus Preceptos Historiales; el recuento del padre Juan de Cartagena, 1717: "La Santa Iglesia de Guatemala, madre amantísima de hijos ilustrísimos", lista de escritores publicada en México; el Catálogo y noticia de los escritores del Orden de San Francisco de la Provincia de Guatemala, 1747, por fray Antonio Arochena, quien clasificó: a) escritores en Latín; b) escritores en castellano; y c) escritores en lenguas de indios; las noticias biográficas de Juan José de Qguiera y Eguren, cuya primera parte se publicó como Biblioteca Mexicana, 1775, y dos tomos, también en latín, todavía inéditos en la Colección "Jenaro García" de la Biblioteca de la Universidad de Texas, Austin; la compilación del doctor José Maria­no Beristain y Souza, 1816-20, "Biblioteca Hispano Americana Septen­trional o Catálogo y noticias de los literatos, etc." de cuya lista se sacó la de los escritores guatemaltecos que publicó José Milla y Vidaurre en su periódico La Semana 1865-71, y el doctor Ramón A. Salazar en su Historia del desenvolvimiento intelectual de Guatemala, 1897; revisada y anotada por José Fernando Ramírez 1898, como Suplemento o Adición a Beristain; en fin, inserta en los Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, 1927-28.

Cabría mencionar otros trabajos bibliográficos, parciales o especiali­zados, como la Biblioteca Mexicano-Guatemalteca, de Carlos Esteban Brasseur de Bourbourg (1814-1874); del padre Martín Mérida, Origen de la Imprenta en Guatemala; de los licenciados Antonio Batres Jáuregui y Virgilio Rodríguez Beteta, de José Luis Reyes y, finalmente, del licen­ciado J. Antonio Villacorta C., Bibliografía Guatemalteca, que reúne los catálogos de las exposiciones bibliográficas realizadas aquí en los años de 1939, 1940, 1941 y 1942.

Curioso sería que dos bibliógrafos chilenos hayan inaugurado en Guatemala lo que llamaríamos la moderna bibliografía, de no haber antecedido un convenio de intercambio y cooperación intelectual entre Chile y nuestro país, incluyendo el canje de impresos de todos los tiempos, enriqueciéndose la Biblioteca de Santiago de Chile, con raras ediciones guatemaltecas, lo cual sin duda incitó a don Juan Enrique O'Ryan a venir a Guatemala a completar su investigación, para editar en 1897, en la Imprenta Elzaviriana, su Bibliografía Guatemalteca de los siglos XVII y XVIII, obra de reducido tiraje y por lo mismo escasísima. Poseía yo una copia microfílmica que hice sacar en la Biblioteca Pública de Nueva York, la cual con la ayuda económica de la Secretaría de Información de la Presidencia de la República, entonces a cargo del licenciado Virgilio Rodríguez Beteta, fue copiada a máquina e impresa, página por página y línea por línea, en forma que reproduce fielmente la composición tipográfica original, sin recurrir al facsímil; vio la luz el 16 de julio de 1961, como primer tomo y primer volumen.

En dos volúmenes, el tomo segundo recogió la obra del otro chileno, José Toribio Medina, intitulada "La Imprenta en Guatemala", impresa en­casa del autor, Santiago de Chile, en 1910 comprendiendo nuestras publi­caciones de 1660 a 1821. Fue el Reino de Guatemala la tercera provincia española de ultramar que recibió el beneficio de la imprenta —después de la Nueva España, 1539, y de Perú, 1580, que produjeron los llamados "incunables americanos"— el 16 de julio de 1660 y, tanto durante la época colonial como en el período republicano, nuestra actividad editorial es valiosa, cuantitativa y cualitativamente, con otra creativa y de difu­sión, que tempranamente nos hace aparecer —según Medina— "como un centro de cultura intelectual y artística infinitamente superior al de otros más poblados y más ricos de los dominios españoles de América", A la obra de Medina se le hicieron leves correcciones pertinentes y adi­ciones de los bibliógrafos Gilberto Valenzuela y Arturo Taracena Flores, más cuatro fichas aportadas por la Biblioteca Nacional de Guatemala.

Los tomos III, IV y V, fueron compuestos por nuestro insigne bibliógrafo Gilberto Valenzuela —padre—, de los cuales solo se había publicado el primero; para reproducirlo con adiciones y correcciones y editar los dos volúmenes inéditos, el Comité Central compró los derechos de autor a los herederos —por la suma de Q5000— trabajando en la revisión el bibliógrafo Gilberto Valenzuela Reyna; comprenden el lapso editorial de 1821 a 1860.

Los tomos subsiguientes, del VI al X, fueron compuestos por el biblió­grafo Gilberto Valenzuela Reyna, a quien la gran escuela y alto prestigio de su padre ayudaron y estimularon para satisfacer con paciencia y talento su vocación bibliográfica, cuya misma modestia en el campo de las letras es índice de generosidad, por como salva del olvido y exalta la obra de otros, aparte de ofrecer en forma ordenada y en puntual referencia la información indispensable a los estudiosos para orientarse en el laberinto de la producción intelectual que acumulan los siglos.

Sin duda habrá algunas omisiones y errores, inevitables en cualquier obra humana, pero no son muchos ni muy graves, en forma que puede darse entero crédito a las fichas bibliográficas y a los datos biográficos incluidos en la colección Bibliografía Guatemalteca; y ruego excusar una referencia personal a ese propósito, para rectificar una alusión —Tomo IX, página 103— a saber: "Ha figurado en el campo de la política como diputado en varias Asambleas y Consejero de Estado"; en verdad, al margen de la política militante, tomé parte en la redacción de las cartas constitutivas de 1945 y de 1956, como miembro de las Comi­siones, de 15 y de 17, respectivamente, y en las Asambleas Constituyentes de esos años, nunca he sido diputado al Congreso ni Consejero Oficial y menos Consejero de Estado; quizá el equívoco vino de haber pertene­cido al Consejo de Belice adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores y pertenecer a la Comisión Nacional de Belice —como se llama ahora—, en ambos casos ad honorem.

También se editaron, dentro de la serie del III Centenario de la Introducción de la Imprenta en Centro América, dos obras de José Luis Reyes M., a quien se pagaron sus derechos de autor y se entregaron también 500 ejemplares de cada uno de esos libros: Acotaciones para la Historia de un Libro. El Puntero Apuntado con Apuntes Breves. Edito­rial "José de Pineda Ibarra", 1960, que esclarece con pruebas y argumentos suficientes la verdadera datación de ese curioso ensayo del franciscano Juan de Dios del Cid, dilucidando un problema bibliográfico irresoluto durante casi un siglo y cerrando la última polémica que había suscitado. El otro es una Bibliografía de los Estudios Geográficos de la República de Guatemala, desde 1574 hasta nuestros días, 1960.

Durante el mes del Tricentenario —julio de 1960— se publicaron tres ensayos bajo el patrocinio de la Biblioteca Nacional; dos del licenciado David Vela: La Imprenta en Guatemala y la Tomasiada de Diego Sáenz de Ovecuri, el mayor alarde retórico en América; y una de María Alber­tina Calvez. Síntesis Bio-bibliográfica de don José Toribio Medina y su Historia de la Imprenta en Guatemala. La prensa —a la que debemos reconocer una activa y valiosa colaboración— publicó muchos artículos, estudios e informaciones; en escuelas y colegios se hizo amplia divul­gación de la efemérides y se organizaron concursos; otros centros cultu­rales cooperaron en el mismo sentido.

Con este tomo X, culmina y concluye la actividad del Comité Ejecu­tivo, que se disuelve con la satisfacción de haber llenado en la medida de sus posibilidades el cometido que oficialmente se le confió, que incluía asimismo la distribución de las obras editadas, que han ido a bibliotecas, universidades y centros culturales —en menor número a bibliógrafos prestigiados—, o sea, se aseguró el aprecio y conservación de la serie Biblioteca Guatemalteca, como conviene para obra tan costosa, pero garantizando a la vez, su difusión entre los círculos intelectuales.

Rendimos homenaje a la memoria de don Gilberto Valenzuela, quien dedicó casi toda su vida a recolectar, ordenar, analizar y anotar los impresos centroamericanos y guatemaltecos, con acuciosa investigación e intachable honestidad intelectual; y felicitamos sinceramente a don Gilberto Valenzuela Reyna por su benedictina labor de compilación, verificación y anotaciones, al continuar los trabajos bibliográficos de su padre y rendir inestimable servicio a la cultura nacional.

En cuanto a mí, debo declarar que la tarea fue facilitada por compa­ñeros tan cordiales, responsables y entusiastas; lamentando la pérdida de Nicolás Reyes Ovalle, quien contribuyó con gran devoción y su reco­nocida capacidad de tipógrafo y experiencia de editor, en lo personal y como director de la Tipografía Nacional; de la misma manera lo hizo la señora Benavente viuda de Roldan, como jefa de los talleres del Minis­terio de Educación y de la editorial "José de Pineda Ibarra". No necesita­mos decir que los integrantes de los comités, Central y Ejecutivo, traba­jamos ad honorem.
ACTIVIDADES:
Para el 1 de septiembre
- Hacer conocimiento la información del Módulo.
- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.
- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.
Para el 4 de septiembre
- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.
- Elaborar el cuestionario adjunto y un resumen indicativo.
NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elabora la bibliografía del artículo.


CUESTIONARIO

¿Qué se declaró el 19 de enero de 1960?
¿Qué personalidades integraban el Comité Ejecutivo?
¿Qué actividades se realizaron para dichos festejos?
¿Quiénes participaron en dicha celebración?
¿Qué propiedad se adquirió para la nación y que institución es en la actualidad?
¿En qué se concentró el esfuerzo del Comité Central?
Mencione los autores que hicieron fecunda la bibliografía en Guatemala
Mencione otros trabajos bibliográficos que destacaron.
¿Qué nacionalidad tenían los bibliógrafos que inauguraron la bibliografía moderna en Guatemala?
¿Qué biblioteca se enriqueció con las ediciones raras guatemaltecas?
¿Quién editó en 1897 la bibliografía guatemalteca de los siglos XVII y XVIII?
¿Quién es el autor de la obra La Imprenta en Guatemala?
¿Qué provincias recibieron el beneficio de la imprenta y produjeron los incunables americanos?
¿Cuál fue la labor como bibliógrafo de Gilberto Valenzuela?
¿Cuál fue la labor del bibliógrafo Gilberto Valenzuela Reyna?
¿Qué obras se editaron dentro de la serie del III Centenario de la Introducción de la Imprenta en Centro América?
¿Qué ensayos se publicaron durante el Tricentenario –julio de 1960-?
¿A qué personajes se les rindió homenaje en esa oportunidad?


B151.1 MI 05 Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas 2001

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA
B151.1 BIBLIOTECA Y SOCIEDAD
SEGUNDO SEMESTRE 2009
LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ


MÓDULO INSTRUCCIONAL No. 5
Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de
bibliotecas públicas 2001
http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001246/124654S.pdf
28 de agosto de 2009

OBJETIVOS:

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:

Conoce las Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas 2001, el Manifiesto IFLA/UNESCO en favor de las bibliotecas públicas y la Ley de bibliotecas de Finlandia (904/1998)
Aprende la importancia de los documentos y los explica con propiedad

ACTIVIDADES

Para el 3 de septiembre
- Hacer conocimiento la información del Módulo.
- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.
- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.
-
Para el 4 de septiembre
- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.
- Elaborar un resumen informativo de los tres primeros capítulos y de los Apéndices 1 y 2.

NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elabore la bibliografía del documento.

CÓMO SE HACE UN RESUMEN

Teniendo en cuenta que el resumen es una actividad textual que consiste fundamentalmente en elaborar un nuevo texto reduciendo a lo esencial el contenido de otro, pero sin añadir información que no conste en ese texto de partida y sin emitir juicios personales, su corrección debe acomodarse a los siguientes criterios:

Que sea fiel al texto original.
Que recoja con objetividad sólo los contenidos principales del texto de partida.
Que no incluya información que no conste en el texto original.
Que no incluya valoraciones ni juicios personales.
Que sea proporcional. Se recomienda que en ningún caso la extensión del resumen sobrepase un tercio del texto propuesto.
Que no repita literalmente secuencias y enunciados completos del original, razón por la que no es recomendable el uso de muletillas como El autor dice..., El texto trata de..., etc.
Que se redacte de una forma personal.
Que sea un nuevo texto con las propiedades de la coherencia, la cohesión y la corrección.
El resumen informativo contiene de manera generalizada todos los enunciados importantes del documento primario, incluyendo el material que lo ilustra, los datos relativos a los métodos de investigación, los porcentajes, el empleo de equipos y la esfera de aplicación. Se dice que la información que brinda es proporcional al tipo y al estilo del documento base y que su extensión puede oscilar entre las 100 y las 200 palabras.20,21 El resumen informativo es muy apropiado para los artículos originales, dada su peculiaridad de sintetizar cada uno de los principales aspectos tratados en sus textos.

jueves, 27 de agosto de 2009

M05 B109 Bibliotecología: ciencia, técnica y arte

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA
FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA
B109 INTRODUCCIÓN A LA BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIAS AFINES
SEGUNDO SEMESTRE 2009
LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ

MÓDULO INSTRUCCIONAL No.5
Bibliotecología: Ciencia, técnica y arte

OBJETIVOS:

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:

1. Examina el desarrollo de la bibliotecología como campo de conocimiento.
2. Identifica algunos enfoques filosóficos y epistemológicos de su evolución histórica.
3. Elabora un cuestionario sobre la temática.

Bibliotecología: ¿ciencia o técnica? hacia un nuevo debate
Jorge del Castillo Guevara1 y Lic. Osvaldo Leal Labrada2
http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_2_06/aci07206.htm 14 de agosto de 2009

RESUMEN

La Bibliotecología es actualmente objeto de un profundo debate que busca dilucidar si esta disciplina es una ciencia o simplemente un conjunto de técnicas, si es el producto de una recolección de conocimientos y herramientas de distintos campos del saber y ello, entre otras causas, debido a una actividad histórica de investigación, desarrollada con un carácter práctico y aplicable, que la distanció del estudio de las aproximaciones epistemológicas y la investigación teórica, necesarias para la formación de una ciencia. Se examina el desarrollo de la Bibliotecología como campo de conocimiento. Se identifican algunos de los enfoques filosóficos y epistemológicos que pueden haber incidido en ella como paradigmas rectores de su evolución histórica. Se abordan algunos elementos de orden gnoseológico con el objetivo de aclarar las contradicciones que plantea el debate actual sobre el carácter científico o técnico de esta disciplina.

Palabras clave: Bibliotecología, epistemología.

ABSTRACT

Library science is, at present, object of a deep debate that seeks to clarify if this discipline is a science or simply a set of techniques, if it is the product of a collection of know-how and tools of different fields of knowledge due, among other causes, to a historical investigation activity developed with an applicable and practical character that distanced it from the epistemological approaches and the theoretical investigation necessary for the formation of a science. The development of library science is examined as a field of knowledge. Some of the philosophical and epistemological approximations that could have influenced on it as ruling paradigms of its historical evolution are identified. Some elements of gnoseological order are dealt with aimed at clarifying the contradictions observed in the present debate about the scientific or technical character of this discipline.
Key words: Library Science, epistemology.

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Cita (Vancouver): Castillo Guevara J, Leal Labrada O. Bibliotecología: ¿ciencia o técnica? hacia un nuevo debate. Acimed 200614(2). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_2_06/aci07206.htm Consultado: día/mes/año.


Desde los albores del siglo XIX, cuando Martín Scherettinger publica su estudio sobre la Ciencia de la Biblioteca , data la polémica sobre la Bibliotecología como campo del saber. Desde los primeros momentos de las bibliotecas, diferentes autores han estudiado su quehacer y hecho importantes aportes; así, por ejemplo, Calímaco, llamado posteriormente el creador de la ciencia bibliotecaria, director de la célebre biblioteca de Alejandría y cuya función no se limitaba sólo a la conservación y custodia de sus colecciones documentales, sino también a la enseñanza y la investigación, diseñó un famoso catálogo, compuesto por 120 libros sobre los manuscritos de la biblioteca.
La Bibliotecología ha experimentado un largo proceso de formación, con un marcado desarrollo de los procesos de carácter técnico, propios de su gestión, principalmente en las áreas del procesamiento analítico-sintético de la información, el almacenamiento, así como su recuperación y diseminación para garantizar la plena satisfacción de las necesidades de información de sus usuarios.
En la otra cara de la moneda, la Bibliotecología , al transcurrir por un largo período de estancamiento en el desarrollo de su propio cuerpo teórico-epistemológico, se debate hoy en el centro de complejas discusiones que redundan en estos temas; ellas parten de los diferentes enfoques planteados en el marco de las ciencias sociales y que se manifiestan directamente en las disciplinas científico-informativas y en la Bibliotecología como parte de ellas.

En este sentido, no son suficientes los intentos de Scherettinger, Ranganathan y otras personalidades del campo bibliotecario por otorgarle a esta disciplina un carácter científico.

En relación con este polémico tema, Conforti plantea que la Bibliotecología no presenta un carácter científico, porque no dispone de un sistema de leyes que la representen y que la actividad bibliotecaria se sustenta sólo sobre la construcción y diseño de procedimientos tendientes a solucionar problemas de orden práctico, con planes de acción, instrumentos y dispositivos que interactúan con la realidad.1

Goldhor , enfatiza el carácter práctico de la actividad bibliotecaria y establece que sin la presencia de generalizaciones universales y de leyes observables y confirmables, la Bibliotecología no puede asumirse como una ciencia.2

Existe entonces una marcada tendencia a observarla como una actividad de carácter técnico, al relacionar su función final con la composición y gestión de los registros bibliográficos.

Sin embargo, omitir otros criterios que la defienden como disciplina científica, sobre la base de ciertos elementos que escapan a los paradigmas que tradicionalmente han determinado el rumbo de las ciencias sociales y, en especial de la Bibliotecología , podría considerarse una visión reduccionista sobre el asunto.

Se persigue, sobre todo, resaltar la necesidad de un acercamiento al fenómeno bibliotecario, a partir de su base teórica y epistemológica, sin desconocer la importancia de aquellos aspectos relativos al tratamiento y gestión de recursos de información. Además, se propone determinar si la Bibliotecología constituye una disciplina científica o de carácter técnico.

BREVE ESBOZO DEL DESARROLLO DE LA BIBLIOTECOLOGÍA COMO CAMPO DEL SABER

Como afirman diversos estudios historiográficos, que señalan su génesis en las primeras sociedades clasistas, las bibliotecas son una de las instituciones más antiguas en la historia de las civilizaciones, y con ellas la práctica bibliotecaria,

Sin embargo, aquello que se entiende hoy por biblioteca en el plano conceptual, difiere de los primeros intentos por definirla.

Conceptualmente, se considera como “aquel lugar destinado al depósito de información registrada principalmente en forma de libros”.3

Por su parte, la Bibliotecología es la disciplina que aborda el estudio sistemático de las colecciones bibliográficas y la institución bibliotecaria, tanto en su aspecto histórico como técnico, así como en su proyección socio-cultural.4

Si se analiza el término etimológicamente, se aprecia que está compuesto por tres partes: biblion, que significa libro; teke, que significa caja, armario y logos que viene de discurso, tratado.

Según Rojas, la Bibliotecología “se ocupa de estudiar cómo ciertos documentos, por medio de una institución de información puede poner en contacto a los lectores con el mundo de la información”.5

Estas definiciones muestran los tres elementos que estudia la Bibliotecología : la biblioteca, las colecciones y los usuarios.

En la esfera bibliotecológica, se relacionan una serie de disciplinas entre las cuales se destacan:

La bibliología: que se ocupa del estudio general del libro en sus aspectos histórico y técnico.
La bibliografía: considerada como una disciplina autónoma, con fines bien delimitados, presenta sus productos generalmente en forma de listas de asientos bibliográficos que pueden ser de uno o varios autores; se basa fundamentalmente en la investigación, identificación, descripción y clasificación de los recursos recopilados para lograr una mejor orientación, tanto de los bibliotecarios como de los usuarios en general.
La bibliotecnia: que aborda la industria del libro, así como los procesos relacionados con la confección y restauración del libro.3
No obstante, a este conjunto disciplinario y a los primeros atisbos de sistematizar la actividad bibliotecaria a partir del siglo III a.n.e. con la obra de Calímaco y, a pesar de existir trabajos, aunque, dispersos sobre catalogación y clasificación propios de aquel tiempo, no es hasta el siglo XIX, que puede hablarse de un comienzo de la ciencia de la biblioteca a partir de la obra de Scherettinger .


HACIA UNA CIENCIA DE LA BIBLIOTECA: CONTEXTO

La era contemporánea estuvo marcada por los cambios impuestos por la primera revolución industrial, ocurrida a finales del siglo XVIII principalmente en el Reino Unido y que afectaron directamente los procesos de producción. Esto se reflejó en un crecimiento desmedido de los productos manufacturados, la aparición de enormes fábricas con maquinarias sofisticadas para la época, donde intervenían muchos trabajadores y cada trabajador se ocupaba de una parte del trabajo; todo esto condujo a la necesidad de una capacitación y especialización entre los obreros y produjo una nueva idea sobre la función social del conocimiento. Por el propio proceso de industrialización, los habitantes de las zonas rurales comenzaron a emigrar hacia las ciudades en un proceso de urbanización cada vez más acelerado.

A todo ello, se suma, como resultado, una explosión científica y técnica que provocó una nueva situación en la esfera de la información con un aumento de la producción documental, que condujo a una ingente necesidad de desarrollar métodos y herramientas para el tratamiento de esa masa documental -procesamiento.

A manera de síntesis, pueden resumirse los acontecimientos ocurridos en este contexto, según el criterio de Radamés Linares de la forma siguiente: (Linares Columbié R. Bibliotecas y Bibliotecología. Observaciones no publicadas).

Surgimiento y desarrollo de la sociedad industrial.
Auge de las innovaciones científicas y tecnológicas.
Resurgimiento de la vida urbana.
Aparición de nuevas necesidades educacionales.
Surgimiento y desarrollo de las ciencias sociales.
En estas circunstancias, se produce la génesis de una Ciencia de la Biblioteca, a principios del siglo XIX. Ocurre justamente en el año 1808, cuando Martín Scherettinger, publicó su estudio conocido por “Ciencia de la Biblioteca”, donde se explican las especificidades de la incipiente disciplina científica y donde se toman como punto de referencia, los procesos que ocurrían en el interior de la institución bibliotecaria como la búsqueda y recuperación de los libros.

Posteriormente, en el propio siglo, se evidencian relevantes aportes, por ejemplo, la publicación de dos obras que marcarían una huella importante en la teoría del acceso temático a la información, estas son: la “Clasificación Decimal” de Melvil Dewey, que responde por sus características a un lenguaje precoordinado, con estructura jerárquica y vocabulario controlado, muy utilizado por muchas bibliotecas en la actualidad; además las “Reglas para un Catálogo Diccionario” de Charles A. Cutter, precursor del conocido “Sistema de Clasificación Expansiva”, nombre que recibe su sistema de clasificación compuesto por siete tablas que permitían adaptarse al crecimiento documental en las bibliotecas.

Otros aportes relevantes para la Bibliotecología se observan más adelante con la aparición del sistema de “Clasificación Colonada” o “ Facetada”, creada por el bibliotecólogo y matemático indio S.R. Ranganathan quien propusiera además, las llamadas cinco leyes de la Bibliotecología , como un paso esencial para la consecución de una base científica para la Bibliotecología como campo del saber.

Acompañado de este crecimiento de la Bibliotecología , se establece todo un proceso de matematización del conocimiento científico, como uno de los rasgos que caracterizó a las ciencias sociales durante esta etapa de desarrollo con un enfoque positivista.

Aparecen entonces, a mediados del siglo XX, las aplicaciones de los estudios métricos en las disciplinas informativas, entre ellas la bibliometría, considerada la disciplina instrumental de la Bibliotecología aunque otros autores se refieren a ella como “bibliotecometría”.

Conceptualmente, la bibliometría se refiere al estudio de los aspectos cuantitativos de la producción, diseminación y uso de la información registrada.

Otros términos afines utilizados actualmente son: informetría, para los estudios relacionados a la ciencia de la información y archivometría, para la archivología.

Sin embargo, existe el criterio de que estas aplicaciones métricas, así como los modelos aportados por Bradford, Lotka,6 y otros, no deben considerarse leyes propiamente dichas, sino que las llamadas leyes métricas de la información sólo “ describen determinadas ocurrencias a partir de determinados factores que no siempre se cumplen”.2 No obstante, dichas disciplinas han realizado aportes enriquecedores al campo científico-bibliotecario.

Antes de pasar hacia otro tema y en aras de ganar una comprensión más fiel respecto a los acontecimientos que de una forma u otra influyeron en la Bibliotecología, se abordará brevemente el surgimiento de una disciplina que, entre otras consecuencias, generó una especie de replanteamiento a la Bibliotecología: la Documentación.

Debido al desarrollo industrial y tecnológico alcanzado en la década del 60 del siglo XX y ante la necesidad de ofrecer respuestas a determinados conflictos, cuya solución se hallaba fuera de las posibilidades de la Bibliotecología, emergió la Documentación, a partir de las ideas de Paul Otlet y Henry La Fontaine, quienes trabajaban en este sentido desde finales del siglo XIX.

Con esta nueva perspectiva, se amplió el concepto de documento, se concibió como “algo” que transmite información y que incluye escritos de todo tipo y otros objetos que dependen del uso que reciban. Otlet consideraba que el libro no era el único soporte de información existente y plantea la necesidad de procesar otros portadores como las fotografías, diapositivas, fotocopias, películas, etcétera.7

Además de la Documentación, aparecerían otras disciplinas que coadyuvarían al desarrollo de la Bibliotecología , como es el caso de la Recuperación de la Información y la Ciencia de la Información.

Hasta el momento, se han revisado una serie de elementos útiles para realizar una reflexión teórica sobre el desarrollo de la Bibliotecología en su intento por lograr una sistematización del conocimiento bibliotecológico, el autorreconocimiento y su legitimación como disciplina científica.

Algunos enfoques filosóficos y epistemológicos que han incidido en el desarrollo de la bibliotecología como Campo del saber

LA CIENCIA

Según Patjovi, el objeto general de las ciencias es reflejar la esencia de la realidad.8

En este caso, se debe considerar que el autor cuando habla de realidad se refiere a la realidad objetiva, observable.

Autores como Mijailov, Cherny y Guiliarevskii consideran la ciencia como un gran sistema social que obtiene, transforma, acumula y transforma lógicamente la información científica.9

Según Sierra Bravo es: “un conjunto sistemático de conocimientos sobre la realidad observable, obtenidos mediante el método de investigación científico”.10

Para Ezequiel Ander-Egg es: “un conjunto de conocimientos racionales, ciertos o probables, que obtenidos de una manera metódica, que verificados y contrastados con la realidad, se sistematizan orgánicamente con respecto a objetos de una misma naturaleza, cuyos contenidos son susceptibles de ser transmitidos”.11

El Diccionario de Ciencias Sociales la define como: “un conjunto de conocimientos racionalmente coherente, verificables y refutables, que intentan describir las leyes de la naturaleza y del pensamiento, así como las estructuras y procesos de la organización cultural y social”.12

Fácilmente, puede observarse que estos conceptos coinciden en determinados puntos y que conllevan a ciertas particularidades. En ellas, se habla de conjunto de conocimientos racionales, probables, verificables orientados a la realidad observable y la descripción de leyes, que la rigen y ello, demuestra la influencia positivista que ha pautado el devenir de las ciencias en general. Según Goldhor una ley científica es “la expresión de relaciones universales invariantes entre dos o más variables”. Respecto a este criterio Setién plantea que las relaciones expresadas por una ley son estables, probabilísticas pero no invariantes necesariamente”.13

No obstante, desde otra arista, los científicos ofrecen una nueva mirada hacia las características de la actividad científica. En esta, produce una inclinación a la comprensión de las relaciones que se establecen entre los fenómenos de carácter humano y social. A partir de esta nueva visión, se generan nuevas reflexiones sobre los modelos a seguir, y se manifiesta una dicotomía en la forma de abordar, desde el punto de vista epistemológico, las ciencias consideradas humanas, sociales o de la cultura.

Por tanto, en el proceso de construcción de las ciencias sociales, desde el siglo XIX, se han manifestado dos modelos que describen respecto a su finalidad última, al objeto de la investigación social y función epistemológica:

Modelo de las ciencias naturales en el que el enfoque naturalista los científicos sociales plantea que la finalidad última de ellas es la explicación de los fenómenos objetos de su estudio.
Modelo de las ciencias de la cultura, a partir del cual, los científicos se orientan hacia la comprensión de los fenómenos de la realidad social. Esta postura se conoce también como ciencias humanas o del espíritu, como las denominó Wilhelm Dilthey, y cuyos elementos de estudios se caracterizan por ser de materialidad simbólica.
Las diferencias entre estos dos paradigmas se originan en dos visiones filosóficas de las ciencias:14

La visión galileana, en la que se define la explicación científica como aquella que se manifiesta en forma de leyes causales y que se expresan en términos matemáticos.
Otra visión, que se basa en la explicación, no en términos de causas materiales sino de causas finales y que parte del criterio de que la investigación científica de los fenómenos culmina cuando se les puede comprender.
A partir de estos paradigmas, se devela la epistemología de las ciencias sociales y se determina el rumbo de los procesos de construcción del conocimiento bibliotecológico.

Como se puntualizó anteriormente, el surgimiento de la Bibliotecología coincide con una serie de cambios sustanciales en el plano económico, social, científico y tecnológico. La revolución industrial, con todas sus consecuencias, condicionó la forma de abordar el conocimiento científico, y por ello, predomina en ella el enfoque positivista, el empirismo, el racionalismo científico, el pragmatismo… propios del paradigma físico, que sólo valida científicamente aquellos aspectos que pueden observarse.

El positivismo es una de las corrientes filosóficas más importantes en este contexto; fue creada por Augusto Comte (1798-1857), quien afirmó que las ciencias debían limitarse a describir el aspecto exterior de los fenómenos y prestar atención a las verdades provenientes de la observación. Esta filosofía se mantiene vigente hasta la actualidad.

Bajo este influjo positivista, neopositivista y el racionalismo científico se sustenta la psicología de la conducta, cuyos aportes se hicieron evidentes y presentes en las disciplinas informativas, tanto en la praxis informacional como en el terreno de la investigación. Este modelo predominó hegemónicamente a lo largo de la primera mitad del siglo XX, sobre todo en la psicología norteamericana.

El conductismo parte del principio de considerar como improcedente el estudio de los procesos mentales y de la conciencia, y aboga por el factor conductual como único elemento válido para la psicología, al ser sólo ella susceptible a la observación y la medición. Luego, este enfoque sería cuestionado por un grupo de destacados conductistas, que comenzó a orientarse hacia otra postura menos excluyente; éstos consideraban que procesos mediadores como la personalidad, la motivación y el conocimiento podían afectar la conducta de las personas. A esto, se suma la fuerte resistencia desarrollada por parte de la psicología cognitiva durante la segunda mitad del siglo XX.15

Por otra parte, es sobre esta corriente positivista y el enfoque conductista, que ubican sus antecedentes las disciplinas métricas de la Bibliotecología , así como los propios principios que conforman este campo.

Además, todo ello engrana de cierta manera con la concepción tecnocrática de la Bibliotecología , relacionada con aquellas actividades que redundan en el tratamiento de los registros gráficos -registro, control, transferencia de registros, etc.-, debido a la necesidad de un adecuado control de la creciente masa documental resultante de la explosión informacional ocurrida en la segunda mitad del siglo XIX. Esta postura “acentúa el carácter pragmático e instrumental de la Bibliotecología y la aproxima a las ciencias técnicas bajo el supuesto de que su objeto fundamental es la estructuración y administración de registros físicos de información” (Pérez Viñales M. La Bibliotecología y su construcción discursiva. Observaciones no publicadas).

Al considerar este aspecto, es indudable que la Bibliotecología dispone de un sistema de conocimientos, que tiene como objetivo responder a la creación y desarrollo de instrumentos y procesos dirigidos al tratamiento documental: reglas de catalogación, clasificación, sistemas de lenguaje documental, etcétera. Por esta razón, algunos autores desde una posición, pudiera decirse conservadora, prefieren considerarla una disciplina de carácter técnico.

Pero definitivamente esto no parece ser suficiente para comprender el fenómeno bibliotecario. Lo cierto es, que existe todo un conjunto de eventos que escapan a lo visible, a lo que puede demostrarse mediante la empiria, al alcance de los postulados de la psicología de la conducta y que ni siquiera la tecnología o las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación pueden explicar.

Por tanto, se requiere de la búsqueda de un fundamento epistemológico diferente, que posibilite la comprensión de los fenómenos considerados esencialmente humanos, porque como planteaba Dilthey, las ciencias del espíritu estudian realidades creadas por el hombre que son parte de su propia experiencia, a diferencia de las ciencias naturales que abordan aspectos externos, propios de la naturaleza (Pérez Viñales M. La Bibliotecología y su construcción discursiva. Observaciones no publicadas).

Es decir, mientras que las ciencias naturales emplean métodos generalizadores -procedimientos que buscan conocimientos generales en los objetos de investigación-, las otras dirigen su búsqueda hacia las individualidades, donde existe un fuerte predominio de los elementos de carácter subjetivo.

El paradigma subjetivo se desarrolla ante la necesidad de tratar el aspecto social, -donde tiene lugar el fenómeno bibliotecológico-, y busca un tipo de pensamiento distinto al propuesto por el paradigma objetivista, propio de las ciencias naturales. Con este, la búsqueda de la explicación sobre la realidad en las disciplinas informativas y la Bibliotecología, como parte de ellas, transcurre hacia corrientes de pensamiento más abstractas, donde se trata de hallar el porqué de las cosas. En esta nueva forma de abordar el conocimiento científico, se destacan dos enfoques principales: el hermenéutico y el fenomenológico.

La hermenéutica se identifica, como dice Budd, “como el proceso de descifrar que va desde los contenidos y significados manifiestos a los significados latentes, no explícitos”.13

El pensamiento hermenéutico puede explicarse como el proceso que busca develar los significados que parten de lo evidente y explícito, hacia aquellos que se encuentran sumergidos en las profundidades de sus contenidos y que se ofrecen de forma implícita.

Capurro la define como “el método de las ciencias del espíritu que permitiría mantener abierto el sentido de la verdad histórica propia del actuar y pensar humano”.16

El propio autor manifiesta, como se trató antes, que las llamadas ciencias del espíritu tienen como objetivo final llegar a la comprensión e interpretación de aquellos fenómenos que parten de lo humano y que por tanto, estas ciencias estudian realidades creadas por el hombre que forman parte de su propia experiencia.

Desde esta perspectiva epistemológica, en el que el acercamiento al fenómeno social se produce sobre la base de la subjetividad -hasta aquel entonces desconocido por las distintas posiciones del paradigma explicativo-, es donde el aspecto cualitativo de los hechos adquiere una marcada relevancia, y ocurre entonces, un posicionamiento del enfoque cognitivo sobre el conductismo tradicional.

Este enfoque, parte de la psicología cognitiva, una rama de la psicología que estudia los procesos cognitivos, es decir, aquellos procesos relacionados con el conocimiento -percepción, memoria, atención, pensamiento y lenguaje, que permiten al hombre tomar conciencia del entorno y del significado de sus acciones, y que intenta responder a dos interrogantes: ¿cómo funciona la mente humana? y ¿cómo conoce el hombre?

Este modelo comienza a desarrollarse en la década de los años 70; para ese entonces el hombre y su comportamiento vinculado a la información, se convirtió en el punto de referencia para algunos bibliotecólogos, precisamente en un momento donde las nuevas tecnologías de la información y la comunicación inundaban aceleradamente todo el quehacer de la vida cotidiana y en el que se hacía, cada vez, más evidente el impacto social que poseía el conocimiento.

En los años 80, surgieron una serie de propuestas dirigidas al fenómeno informacional, que incidieron directamente en la Bibliotecología , tanto en su entorno teórico como práctico, con una incipiente carga de elementos cognitivos. A pesar de considerarse la más tradicional de las disciplinas científico-informativas y del lento desarrollo de su cuerpo teórico, no escapó a la influencia del cognitivismo, que ofrece respuestas que están fuera del alcance de las posturas clásicas y tradicionalmente reconocidas y que enfocan su objeto de estudio en el paradigma institucional y físico. El paradigma institucional enmarca el fenómeno bibliotecario y su contenido a lo que acontece en el interior de la biblioteca. El paradigma físico es aquel que centra su atención exclusivamente en aquello que pueda ser observado, cuantificado y comprobado mediante la experimentación, como la conducta.

Es por eso, entre otros aspectos, que el enfoque conductista y, por consiguiente, el paradigma físico, se cuestionó a mediados del siglo XX por el paradigma cognitivo, que al decir de Linares Columbié, significó un reemplazo del conductismo, que había marcado la formación y desarrollo de la disciplina informativa y la defensa de aspectos subjetivos orientados hacia el mundo interior de los usuarios.17

Un reflejo de esto, ocurre en los estudios de usuarios, donde la variable necesidad de información se colocó paulatinamente en el centro de interés de los bibliotecólogos y el resto de los especialistas de las disciplinas científico-informativas.

Las bibliotecas, bajo el paradigma clásico, no consideraban la categoría “usuario” para el diseño de sus servicios; ellos, se diseñaban, a partir del sistema de información y los recursos tecnológicos; por tanto, los usuarios eran un elemento más y debían adaptarse al sistema, configurado de una manera, por así decirlo, arbitraria, al considerar sólo el criterio de los especialistas de información. Precisamente, el hecho de que los primeros estudios de usuarios, según algunos autores, se realizaran en la segunda década del siglo XX, no debe considerarse un hecho casual.

Entonces, pueden establecerse dos etapas en cuanto a la orientación de la práctica bibliotecaria:18

Un primer momento donde las bibliotecas orientaron su gestión hacia el interior de la organización.
Un segundo momento en el que se parte de la categoría usuario y sus necesidades de información para el diseño e implementación de sus servicios.
No obstante, tampoco los estudios de usuarios escaparon las tradicionales posturas basadas en la visión fisicalista, que tomaba en consideración aquellas variables sociodemográficas y que tienen un carácter inmóvil, estático, y que no reflejan los matices propios de las interioridades humanas.

Posteriormente, con las corrientes cognitivistas, se observó un cambio progresivo en los estudios de los usuarios de la información; no es suficiente abordarlo entonces, sólo sobre la base de variables neutrales o sociodemográficas; y comienzan a llamar la atención aquellos eventos que ocurren en el orden emocional y cognitivo de los usuarios; se presta mayor atención a las variables de tipo sociopsicológicas.

Como puede observarse, la Bibliotecología presenta un fuerte componente técnico y tecnológico, que ha llevado a que las investigaciones realizadas en torno a la disciplina bibliotecológica centren su atención en los procesos de organización, descripción, búsqueda, recuperación y diseminación de la información. Esto, unido a la visión tecnicista y mecanicista de un considerable número de profesionales que se dedican a la práctica bibliotecaria, condiciona el pensamiento de aquellos investigadores y estudiosos que insisten en catalogarla como una técnica, y niegan rotundamente su carácter científico, como afirman además que no cuenta con un sistema orgánico de leyes que la represente.

Reducirla a este criterio sería como navegar en un círculo vicioso donde sólo es posible un único punto de intercepción, sobre el cual gire todo el andamiaje de una disciplina que, a pesar de su juventud y aún incipiente cuerpo teórico, apunta hacia un horizonte más abarcador.

Al considerar que la Bibliotecología estudia elementos tan singulares como la información y el hombre en calidad de usuario, cuyas características principales se sustentan en categorías que no son lineales y estáticas, sino cambiantes e irregulares, puede considerarse, sin lugar a dudas, como una ciencia, no sobre la base del tradicional paradigma físico, sino sobre la base de un enfoque que reconozca el aspecto subjetivo que determina el comportamiento de su objeto de estudio.

Al decir de autores como Setién “la Bibliotecología clasifica como una ciencia social en tanto su objetivo de estudio responde a canales de comunicación cuyo origen y destino tiene carácter directamente humano, aunque puedan mediar elementos tecnológicos”.13

Por otra parte, para abordar el fenómeno bibliotecario debe considerarse un enfoque social; por esto, no resulta suficiente estudiar los procesos cognitivos de los individuos, sino que debe tratarse el entorno en el que se desenvuelven tanto los usuarios como los sistemas de información (bibliotecas).

Como afirma Hjorland, el conocimiento y los valores de la metodología científica no deben excluirse del mundo en el que coexisten, no se trata de estudiar sujetos aislados y abstractos sino de asumir una visión holística sobre estas categorías científicas sociales.19 Pudiera considerarse una postura estratégica y necesaria el hecho de considerar el carácter multidimencional del fenómeno bibliotecario. Es por ello, que cualquier acercamiento teórico a este campo desde una visión individualista y reduccionista corre el riesgo de considerarse poco objetiva y demasiado simplista.

Sobre esta línea de pensamiento es que, ante la hegemónica influencia cognitiva sobre la Ciencia de la Información y la Bibliotecología, se presenta un enfoque que considera el entorno social, tanto de los usuarios como del resto de los elementos y componentes que conforman el dominio científico-informativo: se trata del paradigma sociocognitivo del que habla Hjorland, a partir de las ciencias de la información y que afecta implícitamente la actividad bibliotecaria.

Como afirma Linares, el sociocognitivismo no intenta ser una crítica al cognitivismo ortodoxo, por el contrario, ofrece una visión de la realidad informacional que se dimensiona al universo sociológico y cultural, donde tiene lugar el paradigma analítico del dominio y su perspectiva psicológica social.

Finalmente, al considerar estos argumentos sobre los cuales se devela la Bibliotecología , no como una disciplina netamente técnica y normativa, bajo las concepciones clásicas positivistas, ni como una ciencia puramente cognitiva de carácter introspectivo, individualista y mentalista, sino como una rama del saber científico que ofrece respuestas respecto a los fenómenos que la ocupan, sobre una visión epistemológica social, puede considerarse como una disciplina científica o mejor aún como una ciencia social.

El carácter científico de la Bibliotecología se basa en el reconocimiento de los aspectos de orden social y cultural entre los cuales se debate el propio quehacer de la praxis bibliotecaria, que se determina, además, por las relaciones intersubjetivas e interculturales sobre la base de un proceso diálogo, de comunicación.

La actividad bibliotecaria, así como el estudio teórico de esta disciplina no puede orientarse sólo hacia procesos netamente técnicos y normalizativos de descripción bibliográfica para la recuperación de la información, debe considerar, además, algunas cuestiones relativas a los actores que intervienen en ella, tanto al usuario de los servicios de información como al propio bibliotecario que, “es un sujeto social con sus valores y cosmovisión puestos en juego en contextos donde priman las relaciones intersubjetivas …, sus acciones afectan a las comunidades y, al mismo tiempo, es afectado por ellas, en los procesos de intervención y transformación socio-cultural”.20

Por tanto, la Bibliotecología considera el estudio del fenómeno comunicacional, que se logra entre la biblioteca como sistema de información y la comunidad, de la cual forma parte y actúa como un agente de cambio, transformación y formación desde el punto de vista social y cultural.

La Bibliotecología , entonces, se inserta en el campo de las ciencias sociales, al orientar su cuerpo teórico y epistemológico hacia un enfoque más complejo que incluye al sujeto y su contexto socio-cultural, así como las mediaciones entre el sujeto y el conocimiento registrado.

CONCLUSIONES

La Bibliotecología como espacio de conocimiento científico experimentó sus primeros pasos bajo los condicionamientos de un siglo XIX permeado por el desarrollo impuesto por la primera revolución industrial, y ello influyó en su formación, cuyos principales exponentes: Scherettinger, Ranganathan, Dewey, Cúter, Bradford, Lotka , entre otros, formaron toda una armazón metodológica para el estudio de los aspectos inherentes a la biblioteca,
La Bibliotecología, desde su génesis y a lo largo de su formación, ha estado a expensas de los diferentes enfoques filosóficos y epistemológicos y ellos han marcado su estructura de conocimiento. Desde su fundación, como campo del saber científico, estuvo influida hasta mediados del siglo XX, por los enfoques emanados del positivismo, el empirismo, el racionalismo científico y otras tendencias propias del paradigma explicativo de las ciencias.
El fenómeno bibliotecológico debe abordarse a partir del modelo de las ciencias humanas o del espíritu, como también se le conoce; éstas buscan aquellos procesos que ocurren en el mundo interior (esfera cognitiva). Contrariamente, el modelo naturalista se centra en los aspectos externos al hombre,
Finalmente, se considera la Bibliotecología una ciencia en formación, con su propio cuerpo teórico bien delimitado y un desarrollo del conocimiento científico que se corresponde con los postulados epistemológicos de las ciencias sociales.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Mesa Castillo BM, Vega Castillo O. Bibliotecología.1ra. ed. La Habana: Universidad de La Habana , 2002. p. 5
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Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas. Buenos Aires: Puntosur, 1989.
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Martí Lahera Y. ¿Teoría o metateoría? En el dominio usuario. Ciencia da Informacao 2004;33(3). Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0100-19652004000300007&lng=es&nrm=iso&tlng=es [Consultado: 8 de enero del 2005].
Hjorland B, Albrechtsen H. Toward a new horizon in information science: domain-analysis. JASIS 1995; 46 (6):400-25.
Lopera H. Tematizar la investigación bibliotecológica. La cientificidad de la Bibliotecología. Disponible en: http://otrabibliotecologiaesposible.blogspot.com/2005/09/tematizar-la-investigacin_13.html [Consultado: 10 de enero del 2005].
Recibido: 13 de marzo del 2006. Aprobado: 28 de marzo del 2006.
Jorge del Castillo Guevara. Facultad de Comunicación. Calle G No.506 entre 21 y 23. El Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana. Cuba. CP 10 400. Correo electrónico: jorgehavana@yahoo.es

1Alumno de 4to año de la Licenciatura en Ciencias de la Información y Bibliotecología. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.
2Licenciado en Bibliotecología y Ciencia de la Información. Centro de Información. Agencia de Información Nacional. Profesor Adjunto de la Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

Ficha de procesamiento

Clasificación: Artículo teórico.

Términos sugeridos para la indización

Según DeCS1

BIBLIOTECOLOGÍA; CONOCIMIENTO.

LIBRARY SCIENCE; KNOWLEDGE.

Según DeCI2

BIBLIOTECOLOGÍA.

LIBRARY SCIENCE.

1BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.

Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm

2Díaz del Campo S. Propuesta de términos para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf

ACTIVIDADES
Para el 18 de agosto
- Hacer conocimiento la información del Módulo.
- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.
- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.

Para el 21 de agosto

- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.
- Responder las preguntas que se plantean en el cuestionario.

NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elaborar la bibliografía del artículo.

CUESTIONARIO

1. ¿Quién fue Calímaco y que diseñó?

2. ¿Qué aborda la bibliotecología como disciplina?

3. Según Rojas, ¿De qué se ocupa la bibliotecología?

4. ¿Cuáles son los tres elementos que estudia la bibliotecología?

5. ¿De qué se ocupa la bibliología?

6. ¿En qué se basa la bibliografía?

7. ¿Qué aborda la bibliotecnia?

8. Según Scherenttinger, cuándo puede hablarse del comienzo de la ciencia de la biblioteca?

9. ¿Qué explica Scherettinger en su estudio Ciencias de la Biblioteca?

10. ¿Cuáles son las obras que dejaron huella en la teoría del acceso temático a la información?

11. ¿Qué propuso S.R. Ranganathan?

12. ¿Qué disciplina aplica estudios métricos en el siglo XX?

13. ¿Qué estudia la bibliometría?

14. ¿Qué estudian la informetría y la archivometría?

15. ¿Qué ciencia emergió con las ideas de Paul Otlet y Henry La Fontaine?

16. ¿Cuál es la definición de documento?

17. ¿Qué otras disciplinas aparecieron además de la documentación?

18. Mencione las definiciones de ciencia según Sierra Bravo, Ezequiel Ander-Egg y el Diccionario de Ciencias Sociales.

19. Según Goldhor ¿Qué es una ley científica?

20. ¿Qué corriente filosófica fue creada por Augusto Comte (1798-1857) y en qué consiste?

21. ¿De qué sistema dispone la bibliotecología?

22. ¿Qué plantea Dilthey?

23. Según Budd, ¿Cómo se identifica la hermenéutica?

24. ¿Cómo puede explicarse el pensamiento hermenéutico?

25. ¿Qué estudia la psicología cognitiva?

26. ¿Cómo consideraban las bibliotecas, bajo el paradigma clásico, la categoría usuario?

27. ¿Cuáles son las etapas que se establecen a la orientación de la práctica bibliotecaria?

28. ¿En qué centran su atención las investigaciones en torno a la disciplina bibliotecológica?

29. ¿Por qué puede considerarse a la bibliotecología como una ciencia?

30. ¿Cómo considera la bibliotecología el estudio del fenómeno comunicacional?

31. ¿En qué campo se inserta la bibliotecología y por qué?

32. ¿Quiénes son los principales exponentes que influyeron en la formación de la bibliotecología?

33. Según las conclusiones del documento, ¿Cómo se considera a la bibliotecología?



sábado, 22 de agosto de 2009

B151.1 MI 04 Manifiesto de la UNESCO sobre la BP 1994

UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

FACULTAD DE HUMANIDADES

ESCUELA DE BIBLIOTECOLOGÍA

B151.1 BIBLIOTECA Y SOCIEDAD

SEGUNDO SEMESTRE 2009

LICDA. DORA CRISTINA GODOY LÓPEZ

MÓDULO INSTRUCCIONAL No. 4

Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública (1994)

OBJETIVOS:

Durante el desarrollo del Módulo, el estudiante:

1. Conoce el Manifiesto de la UNESCO sobre la BP 1994

2. Enumera las partes en que se divide el Manifiesto

Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública (1994)

http://archive.ifla.org/VII/s8/unesco/span.htm

22 de agosto de 2009

La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de los individuos son valores humanos fundamentales. Estos sólo podrán alcanzar se mediante la capacidad de ciudadanos bien informados para ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen tanto de una educación satisfactoria como de un acceso libre y sin límites al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información.

La biblioteca pública, puerta local hacia el conocimiento, constituye un requisito básico para el aprendizaje a lo largo de los años, para la toma independiente de decisiones y el progreso cultural del individuo y los grupos sociales.

Este Manifiesto proclama la fe de la UNESCO en la biblioteca pública como una fuerza viva para la educación, la cultura y la información y como un agente esencial para el fomento de la paz y del bienestar espiritual a través del pensamiento de hombres y mujeres.

Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a dar soporte y comprometerse activamente en el desarrollo de las bibliotecas públicas.

La biblioteca pública

La biblioteca pública es un centro local de información que facilita a sus usuarios todas las clases de conocimiento e información.

Los servicios de la biblioteca pública se prestan sobre la base de igualdad de acceso para todas las personas, sin tener en cuenta su edad, raza, sexo, religión, nacionalidad, idioma o condición social. Deben ofrecerse servicios y materiales especiales para aquellos usuarios que por una u otra razón no pueden hacer uso de los servicios y materiales ordinarios, por ejemplo, minorías lingüísticas, personas con discapacidades o personas en hospitales o en prisión.

Todos los grupos de edad han de encontrar material adecuado a sus necesidades. Las colecciones y los servicios han de incluir todo tipo de soportes adecuados, tanto en modernas tecnologías como en materiales tradicionales. Son fundamentales su alta calidad y adecuación a las necesidades y condiciones locales. Los materiales deben reflejar las tendencias actuales y la evolución de la sociedad, así como la memoria del esfuerzo y la imaginación de la humanidad.

Ni los fondos ni los servicios han de estar sujetos a forma alguna de censura ideológica, política o religiosa, ni a presiones comerciales.

Misiones de la biblioteca pública

Las siguientes misiones clave, referentes a la información, la alfabetización, la educación y la cultura, habrán de ser la esencia de los servicios de la biblioteca pública:

1. Crear y consolidar los hábitos de lectura en los niños desde los primeros años.

2. Prestar apoyo a la educación, tanto individual como autodidacta, así como a la educación formal en todos los niveles.

3. Brindar posibilidades para el desarrollo personal creativo.

4. Estimular la imaginación y creatividad de niños y jóvenes.

5. Fomentar el conocimiento del patrimonio cultural, la valoración de las artes, de los logros e innovaciones científicos.

6. Facilitar el acceso a las expresiones culturales de todas las manifestaciones artísticas.

7. Fomentar el diálogo intercultural y favorecer la diversidad cultural

8. Prestar apoyo a la tradición oral.

9. Garantizar a los ciudadanos el acceso a todo tipo de información de la comunidad.

10. Prestar servicios adecuados de información a empresas, asociaciones y agrupaciones de ámbito local.

11. Facilitar el progreso en el uso de la información y su manejo a través de medios informáticos.

12. Prestar apoyo y participar en programas y actividades de alfabetización para todos los grupos de edad y, de ser necesario, iniciarlos.

Financiación, legislación y redes

La biblioteca pública ha de ser, por principio, gratuita. La biblioteca pública es responsabilidad de las autoridades local y nacional. Debe regirse por una legislación específica y estar financiada por los gobiernos nacional y local. Ha de ser un componente esencial de cualquier estrategia a largo plazo para la cultura, la provisión de información, la alfabetización y la educación.

Para lograr la coordinación y cooperación bibliotecaria a nivel nacional, la legislación y los planes estratégicos han de definir y promover, también, una red nacional de bibliotecas, basada en normas de servicio convenidas.

La red de biblioteca pública ha de ser concebida en relación con las bibliotecas nacionales, regionales, especializadas y de investigación, así como con las bibliotecas escolares, de institutos y universitarias

Funcionamiento y gestión

Ha de formularse una política clara que defina objetivos, prioridades y servicios en relación con las necesidades de la comunidad local. La biblioteca pública ha de organizarse eficazmente y mantener normas profesionales de funcionamiento.

Ha de asegurarse una cooperación con interlocutores relevantes, por ejemplo, grupos de usuarios y otros profesionales a nivel local, regional, nacional e internacional.

Los servicios han de ser físicamente accesibles a todos los miembros de la comunidad. Esto requiere que los edificios de las bibliotecas públicas estén bien situados, con buenas condiciones de lectura y estudio, tecnologías adecuadas y un horario suficiente y apropiado a los usuarios. Supone asimismo servicios de extensión para quienes no pueden acudir a la biblioteca.

Los servicios de la biblioteca han de adaptarse a las necesidades de las distintas comunidades en áreas rurales y urbanas.

El bibliotecario es un intermediario activo entre los usuarios y los recursos. Es indispensable su formación profesional y permanente para que pueda ofrecer servicios adecuados.

Habrán de establecerse programas de extensión y de formación de usuarios con objeto de ayudarles a sacar provecho de todos los recursos.

Aplicación del Manifiesto

Se insta a quienes toman las decisiones a nivel nacional y local y a la comunidad bibliotecaria en general, en todo el mundo, a que apliquen los principios expuestos en el presente Manifiesto.

Este Manifiesto se preparó en colaboración con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) y ha sido aprobado por la UNESCO en noviembre de 1994.

ACTIVIDADES

Para el 27 de agosto

- Hacer conocimiento la información del Módulo.

- Preparar tres preguntas para discusión grupal, relacionadas con el contenido del mismo.

- Participar activamente en la discusión de la temática propuesta.


Para el 28 de agosto


- Subrayar los párrafos destacados del Módulo.

- Elaborar un Mapa conceptual de las Normas.

NOTA: Con base en el libro Importancia de las citas textuales y la bibliografía en la investigación universitaria:.. Elabore la bibliografía de los documentos.

Los mapas conceptuales

http://www.xtec.es/~cmunoz/recerca/mapconcept.htm

22 de agosto de 2009

El mapa conceptual es una técnica de presentación de la información. Se emplea para ofrecer una visión de conjunto de un tema en la que se muestran los conceptos relacionados y organizados jerárquicamente. Los mapas conceptuales están formados por conceptos, flechas para unirlos y palabras de enlace que explican la relación entre conceptos.

La elaboración de un mapa conceptual favorece la plasmación de un conjunto de informaciones y deja ver la comprensión de un tema. Además facilita la memorización y la comprensión de conocimientos.

CÓMO HACER UN MAPA CONCEPTUAL

  • Seleccionar los conceptos representativos de un tema
  • Ordenar los conceptos jerárquicamente: de los más generales a los más específicos
  • Establecer las relaciones entre conceptos mediante flechas y palabras de enlace